Archivos para Agosto, 2007

Niños en el Opus Dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org

ALBERTO MONCADA

Revista “El Siglo” – 6-IX-2004

La Iglesia Católica, que antaño llenaba de niños sus Seminarios, decidió no hace mucho que nadie podría entrar en religión antes de los dieciocho años. Es un precepto que acomoda la edad vocacional a la mayoría de edad civil. Es también un reconocimiento de que la vida se ha alargado y de que, ya que duramos hasta casi los ochenta años, no hay que tomar decisiones definitivas demasiado pronto. Algunos expertos sostienen incluso que los curas deberían ordenarse ya mayores y casados como en la primera Iglesia, de ahí la palabra presbítero, etimológicamente anciano, con las pasiones enfriadas y experiencia suficiente para aconsejar a los demás.

Sin embargo los directivos del Opus Dei piensan todo lo contrario y fomentan el que niños y niñas puedan ingresar en la organización a los catorce años y medio. La norma eclesiástica se elude nombrándoles aspirantes aunque ya desde el principio están moralmente comprometidos a una vida muy estricta de pobreza, castidad y obediencia. La decisión ha sido protestada por más de un obispo, como al difunto cardenal Hume de Londres que la prohibió en su diócesis, pero sigue vigente en la praxis opusdeista con la aprobación tácita del Vaticano.

La medida es fruto del fracaso proselitista del Opus en el mundo universitario y se beneficia de un cambio estratégico en la historia de la organización. Al principio Escrivá rechazó con vehemencia tener centros de enseñanza propios. Hoy es la principal actividad de la organización. Los colegios del Opus son elitistas, tienen una ideología ultraconservadora y no son mixtos. Pero, gracias a ellos, consiguen vocaciones. Confesores y profesores actúan de consuno para captar adeptos entre los alumnos, en una especie de olimpiada de pederastía espiritual que les llena de satisfacción. Lo que más ambiciona un miembro del Opus es conseguir reclutar a otros.

La organización mantiene una red paralela de clubs infantiles donde echan también la caña de pescar, un simil que utilizan los del Opus en sus canciones caseras, para conseguir que los niños muerdan el anzuelo.

Así lo cuenta Lala, una antigua encargada de club:

“Hace poco me he mudado de casa y entre los libros que metí en cajas aparecieron antiguas agendas personales de los últimos años que estuve en el opus dei. Lo más curioso es que apareció también, yo ni lo recordaba, un cuadernito de anillas donde tenía apuntadas cosas del club que yo llevaba junto con otras. Estábamos empezando con el club y teníamos un numero bastante majo de niñas de 8-9 a 14 años. El caso es que al mirar el cuadernito y ver lo que estaba escrito, me di cuenta de que todo estaba planeado, cómo captar la atención de las niñas para que fueran por el club, al principio solo por diversión (con fiestas, montar la casa del terror, festivales de canciones…), y poco a poco, mediante charlas de 10 minutos aproximadamente, irlas captando. Las niñas enseguida se encariñan con la típica monitora rubia, de ojos azules, que lo mismo toca la guitarra, el piano, da una clase o juega con ellas. Ese es el gancho. En este caso yo. El gancho para las niñas en esa edad es una chica joven de unos 18-20 años, mona, que les caiga bien, entonces ya tienen a quien querer parecerse de mayores, y no te cuento nada si la chica, después de tenerlas ensimismadas, les explica que ella ha entregado su corazón a Dios, y que si Dios te lo pide tienes que ser generosa.

Claro, a partir de ahí las niñas empiezan a preguntar como si fuera el descubrimiento del siglo, y a querer imitarte. Las de 14 enseguida desaparecieron del club pero las de 10, 11 siguieron. Cuando tenían 12 y 13 años estas mismas, ya se confesaban, hacían un ratito de oración, rezaban, en principio todo lo normal de una buena cristiana, pero claro con 12-13 añitos… ya se planteaban si Dios les pidiera algo más… ¿que pasaría? cuando lo normal es que una niña con 13 o 14 años esté pensando en fulanito o menganito.

Yo ni siquiera me había dado cuenta de semejante maquinación, porque cuando estás dentro lo que más deseas es que la gente se acerque a Dios como sea, en este caso a través de la Obra. En el cuadernito que encontré se reflejaba todo lo que comentábamos en las reuniones de las que llevábamos el club, con objetivos a conseguir con las niñas. Una de las paginas del cuadernito me llamó especialmente la atención . Fue la última página que escribí antes de dejar el opus dei. Hablaba sobre la amistad. Cada mes se hacía una cosa distinta. Ese mes todo tenia que ir dirigido a la amistad. El objetivo era hacernos amigas de las niñas y que las niñas creyeran de verdad que éramos sus mejores amigas. Claro, así te lo cuentan todo. Yo me negué a contar lo que me contaban las niñas, y esa semana me enteré de cosas que no sabía, de la contabilidad, por una reunión que tuvimos con la directora. Es decir, que a final de mes se mandan unos papelitos a las delegaciones del opus dei, desde cada centro, con el número más o menos exacto de la gente (en este caso niñas), que se ha confesado, que va a charlas, que viene por el club, que hace oración, posibles pitables (en el opus dei pitar es pedir la admisión)… y ese fue el ultimo día que yo estuve en el club”.

Los niños y niñas así reclutados entran en una burbuja ideológica y costumbrista, opaca, caracterizada por imposiciones y prohibiciones de todo tipo, desde la vigilancia de amistades y lecturas hasta la entrega de dinero y libertades civiles que se consuma cuando se van a vivir a casas de la organización y se convierten en servidores al detalle de una minuciosa reglamentación donde lo importante, más que la religión, es la disciplina. Es lo que caracteriza al Opus como secta según el estudio realizado por Sharon Classen, en la página web www.odan.org.

Esta página, confeccionada por católicos norteamericanos preocupados por ese proselitismo de menores, ha publicado también una especie de manual preventivo para que los padres de los alumnos de colegios del Opus sepan a que atenerse.

Los católicos anglosajones, los norteños están más sensibilizados para denunciar los abusos contra la infancia que nosotros los latinos, los sureños. Ha sido en Norteamérica donde han empezado a quebrar diócesis por los pagos que los Tribunales han ordenado como indemnización a las víctimas de la pederastía eclesiástica que, sin duda, existe también entre nosotros pero con sordina incorporada.

Para los españoles el Opus es algo castizo, algo nuestro, como las corridas de toros o el botijo y nos hemos acostumbrado a él. La mayoría de los españoles conoce sus características sectarias pero muchas familias, no necesariamente conservadoras, les confían sus hijos asumiendo, en todo caso, que los niños españoles son lo suficientemente avispados como para no caer en esas trampas, como ocurre en la mayoría de los casos. Pero algunos que son atrapados de pequeños sufren mucho para librarse del lazo o terminan siendo unos adultos con problemas psicológicos graves.

Todavía no se denuncian estos hechos al Defensor del Menor. Al fin y al cabo que los niños de familias pudientes se hagan del Opus y sufran por serlo no es tan grave como esas otras tragedias infantiles del hambre o la violencia y el trabajo explotador de modo que la denuncia de la violación de derechos humanos al interior de Opus no forma parte todavía de los usos latinos.

En “La Cuarta Planta” (revista El Siglo, nº 605, Mayo 2004) he explicado la utilización de los recursos de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra que hacen las autoridades del Opus ante el número creciente de enfermos mentales entre sus socios y que es reconducible al modo de vivir en esa burbuja en que se ha convertido la organización para sus miembros numerarios. Hombres y mujeres solteros viven en un estado que, en cierto sentido, se parece mucho a la indefensión infantil. En el libro Camino, manual opusdeista por antonomasia, hay un capítulo “Infancia espiritual” que resume la actitud que deben tener los socios respecto a sus superiores, basada en la lealtad y la rendición del propio juicio.

Ello produce esa infantilización del comportamiento que se percibe en tantos hombres y mujeres del Opus, algunos profesionales con años de trabajo pero que en el fondo de su corazón siguen siendo niños y han renunciado a comportarse como ciudadanos maduros que aciertan, se equivocan, gozan y sufren las consecuencias de las decisiones que toman libremente. La mayoría de los numerarios se dedican a trabajos internos pero los que ejercen una profesión civil tienen que subordinarla a la observancia de las instrucciones internas, especialmente en cuestiones morales.

En el fondo de las convicciones morales de los hombres y mujeres del Opus habita ese infantilismo, que puede afectar a sus familiares, a sus subordinados y, eventualmente, a la sociedad en su conjunto. Porque el infantilismo favorece el autoritarismo, la solución de los problemas desde arriba, por un líder indiscutido que muchas veces usa el símil del padre para afirmar su poder. Es la traslación del modelo patriarcal a la vida pública. A las gentes del Opus no les gustan demasiado las reglas de la democracia cuando no favorecen sus puntos de vista. Por eso al Opus le ha ido tan bien en las dictaduras católicas, Franco, Pinochet, Videla.

“Menos mal que ya no tienen el Boletín Oficial del Estado”, comenta con sorna un funcionario jubilado que se acuerda de los tiempos en que gentes del Opus eran ministros de Franco. “Aún recuerdo cuando en los años sesenta se empezaba a hablar en el Ministerio de Justicia de volver a legalizar el divorcio, y cómo ministros como López Rodó, Ullastres, López Bravo se enfadaban muchísimo y decían que eso se haría por encima de sus cadáveres”.

Pero el infantilismo moral de la gente del Opus está en la misma onda de esas nuevas organizaciones, los Kikos, los Legionarios de Cristo, fundamentalistas como ellos y que, como ellos, tienen el favor del Papa. La Curia Vaticana, en pleno fervor ultramontano, ha redoblado sus esfuerzos en la condena de las libertades privadas que se van abriendo paso en la legislación civil, la regulación de la interrupción del embarazo, las uniones homosexuales y hasta se ha llegado recientemente a proclamar desde Roma que el papel de la mujer es primordialmente doméstico. Parece que al haber perdido la Iglesia la batalla de la confesionalidad del Estado, intensifica su indoctrinación sobre la vida privada, especialmente la sexual. Privilegiar la moralidad sexual es una vieja tradición católica y una afición predilecta del apostolado opusdeista. Las prohibiciones, recomendaciones, cautelas que sobre la materia se hacen a los numerarios constituyen parte importante de su educación moral.

Un antiguo socio sostiene que hay tantos preceptos sobre la materia que tapan el resto de las opciones morales sobre la vida profesional, civil, laboral, etc porque, en último término, “si tienes la cabeza llena de esa obsesión con el sexo que, además, no practicas, no estás para muchas más moralidades”.

Una reciente encuesta realizada entre antiguos miembros del Opus (publicada en www.opuslibros.com) prueba que el porcentaje de abandonos de la organización es mucho más alto entre los que entran de niños de modo que incluso por razones prácticas las autoridades opusdeistas deberían abandonar esa recluta infantil, escasamente compatible con el respeto a los derechos humanos. Pero, si lo hacen, si abandonan la pederastía espiritual, tendrán que esforzarse más porque a medida que los niños se transforman en adultos, no se dejan comer el coco tan fácilmente. Pero ese cambio es difícil. Como explica Steve Hassan en su libro sobre las sectas, sus jefes son muy elementales, apenas tienen sentido crítico y van a lo suyo tratando de hacer opacos sus procedimientos porque creen que están en la verdad.

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Los enfermos psíquicos del opus dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org

© por ORÁCULO

Imagen: Paul Klee, “Head of a man”

1. Acogiendo las sugerencias de algunos, iré enviando materiales del volumen de Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas (Roma 2001), porque ayudará mucho -sobre todo a las personas “de dentro”- a conocer por anticipado los protocolos de acción a los que suele ajustarse el mando. Y como no son pocos los que ven o han visto alterado su equilibro psíquico en la peculiar “dirección espiritual” que imparte el Opus Dei, como muestran muchos testimonios de esta web, me parecía útil comenzar por la presentación de lo relativo a enfermos, en especial los enfermos psíquicos.

El tema se considera en el Anexo IV de ese volumen, titulado Orientaciones para algunos casos particulares, cuyo número 4 se dedica íntegramente a ese tipo de enfermos (pp.200-207). Con estas líneas iniciales sólo busco la presentación de los textos, cuya literalidad íntegra edito en el Apéndice final, separando el texto principal (apartado A) y las notas del pie de página (apartado B), como he hecho en otras ocasiones; ya luego Agustina se encargará de agregar estos materiales también al “documento interno” en esta web. La paginación original del volumen va en paréntesis cuadrados y, por lo demás, la tipografía respeta la presentación del original.

Varias cosas llaman la atención en la lectura reposada de esos textos. Hoy me limito a señalar algunos aspectos, a vuela pluma, cuyo comentario dejo a otros lectores que deseen añadir sus observaciones. Reconozco que las mías de ahora son sólo sugerencias abiertas, que necesitan mayores contrastes para ser propuestas como conclusiones firmes.

2. De entrada, sorprende la simpleza de las descripciones médicas de las patologías psíquicas, entre las que ni siquiera aparece una mención expresa del trastorno bipolar de la personalidad. Y, curiosamente, éste es uno de los diagnósticos más socorridos en los “médicos oficiales” de la institución cuando los Directores les llevan, por ejemplo, un Numerario o Numeraria excesivamente críticos con las “costumbres institucionales” pero sin voluntad de discutir su “perseverancia”: es decir, una personalidad “inadaptada”. A veces parece que el único modo de atajar tanto “espíritu crítico en la docilidad” acaba siendo un empastillamiento por unas presuntas “disociaciones de la personalidad”, pues obviamente la institución no reconoce nunca sus rarezas como tales ni sus íntimas contradicciones…

Así pues, resulta muy preocupante que en no pocos de estos casos el fenómeno real sea justamente lo inverso. Las “patologías” están en los modos de acción que impone la institución y la “inadecuación de la personalidad” -cuando chirría ante tantas “paranoias institucionales”- es síntoma de normalidad y tantas veces de humanidad. No pocas veces sucede entonces, por desgracia, que los estados depresivos o las supuestas “alteraciones de la personalidad” brotan de la ausencia de una sana crítica teológica personal o, sobre todo, de la carencia de una recia autonomía moral de las conciencias, más peligrosa cuando se conjuga con algunas predisposiciones psicosomáticas a ese tipo de trastornos.

El hecho cierto es que estos fieles se rompen por dentro y sufren lo indecible -casí diría, más ellas que ellos, por la sensibilidad femenina- pues, con su mejor voluntad y rectitud, tienden a conciliar vitalmente lo que objetivamente es inconciliable. Como la institución jamás reconocerá que los hechos pueden ser de este modo ni encontrar una tal explicación, el resultado práctico es ese elevadísimo porcentaje de Numerarios o Numerarias “dóciles” y “empastillados” (o sea, “domesticados”) en los Centros de mayores, que cada día hace más raro y deprimente el panorama interno de la vida en los Centros de la Prelatura. Por paradoja, los más sanos son esos “mártires de la verdad”, a los que aludía el escrito de Marcus Tank anteayer. Es lamentable que este horizonte de futuro sea previsible, a plazo fijo, para un elevado porcentaje de fieles de la Prelatura que residen en sus Centros, pues jamás podrán estar a gusto en “ese Opus Dei”: viven tensionados de continuo, bajo la presión de una “normalidad ficticia”, que ellos rechazan y a su vez desean asumir vitalmente como por un deber-ser “natural” por vocacional… ¡cuando tantas veces es antinatural!

3. En fin, las Experiencias no parecen conjugar, ni remotamente, la posibilidad de que los enfoques prácticos que suelen hacerse de la propia “espiritualidad” puedan ser causa directa de no pocos de los trastornos psíquicos. Y al contrario, cuando el sentido común de un fiel reclama la salida de la Prelatura porque in confuso llega a entrever por ahí un camino de liberación interior, entonces resulta que las Experiencias proponen como receta dogmática de validez universal indicaciones como éstas: Si tuviese pensamientos contra la perseverancia, es preciso escucharle con calma, sin asustarse, pero también sin mostrar que no se concede importancia a esa circunstancia. En este punto, cuidando los modos, se le recordará de manera inflexible que la vocación la da Dios para siempre. Por otro lado, resulta patente que no está en condiciones de razonar con normalidad y mucho menos de tomar una decisión de la que luego se arrepentiría. Esa expresión de manera inflexible está demostrando la escasa validez antropológica del consejo, propuesto además de modo general, pues proviene de un “apriorismo interesado” más que de la consideración del bien particular de cada fiel.

De hecho, las autoridades de la Prelatura olvidan con pasmosa facilidad toda esa “retórica teológica” cuando les interesa deshacerse de alguien, sacerdote o laico, que les resulta incómodo: suelen ser aquellas personas que han llegado a conjugar un “espíritu crítico” sano -”insanable” por soberbia pura y dura, dirán los Directores- con la higiene mental. En estos casos “es mejor que se vayan fuera y nos deje en paz”. No obstante, a estos fieles se les dirá: “es mejor para ti fuera, porque así serás más feliz”. Y en esto -aun sin querer, porque la rectitud del obrar resulta sospechosa- dicen verdad.

Pero ¿dónde queda entonces eso de que la vocación la da Dios para siempre a los fieles?, pues son los mismos Directores quienes provocan la salida, por medios directos o indirectos. ¡Qué más da! No obstante, ellos estarán muy atentos para que las cosas se produzcan de modo que sea el propio fiel quien “voluntariamente” -no sin un cierto complejo de culpa- formule la petición de dimisión: si no, los Directores “se contaminarían” contraviniendo su retórica de la “vocación divina”, casi como los fariseos del tiempo de Jesús, que temían pisar el Pretorio no fuera que esto les impidiera celebrar la Pascua.

4. En la pastoral prevista para este tipo de enfermos sorprende también la tendencia a imponer estilos de vida y prácticas ascéticas de modo absoluto, independientemente de las medidas que pueda reclamar el tratamiento de las patologías o de lo que en particular sería realmente más beneficioso para la curación. En el fondo parece que no se acaban de aceptar las enfermedades como tales, si es que no sucede algo peor: que prime el interés institucional de la “uniformidad”, sin excepciones, antes que el bien singular de la persona. Sigue latiendo ahí la confusión de planos, espiritual y orgánico, por más que el texto de las Experiencias insista en su diferencia teórica.

No es difícil encontrar ejemplos de esa prevalencia absoluta de lo colectivo. Basta leer este párrafo: De acuerdo con el médico y siguiendo el trámite establecido, se le puede dispensar durante una temporada del cumplimiento de alguna Norma o Costumbre, o de asistir a un medio de formación. Pero no conviene que se prolongue, ni que se dé la falsa impresión de que los Directores no valoran suficientemente el plan de vida. ¡Qué importará el plan de vida abstracto, cuando está en juego la salud física -no espiritual- de las personas concretas! Y también se lee: En la mayoría de los casos, interesa que se levante puntualmente para acudir a la oración de la mañana, salvo raras excepciones o durante cortas temporadas, determinadas de común acuerdo con el médico. Si necesita dormir más horas, puede acostarse antes o, excepcionalmente, dormir en un sillón, por ejemplo un rato, después de la tertulia del mediodía. En ningún momento se renuncia, pues, al supuesto “bien objetivo” del comportamiento estandarizado, rígido: es una muestra rediviva del hombre para el sábado y no la inversa.

En este aspecto es donde la ascética pseudopelagiana del Opus Dei -pelagiana o semipelagiana, no entro ahora a los distingos que algunos hacen- muestra su peor cara y su fuerza corrosiva de la personalidad. Todo parece consistir en un hacer sin parar y, si no puede hacerse nada, pues entonces no parar de hacer rezos. Parece ignorarse, por ejemplo, que en ese tipo de enfermedades y de enfermos no es infrecuente que la persona sea incapaz de decir una sola jaculatoria, o de recitar un Padrenuestro o un Avemaría, porque el alma sólo experimenta consuelo para su angustia ejercitando la libertad plena del abandono, la despreocupación, vivenciando así confiadamente la ansiedad de su desamparo interior. También en los procesos patológicos de la personalidad suo modo es éste un camino de purificación interior, que a los enfermos suele aportar además una particular resistencia frente a los síntomas de su propia patología.

 

5. En fin, no deseo alargar mucho esta presentación. Destaco dos aspectos más, sólo como una llamada de atención al lector, para que examine los textos en su contexto, los analice, y saque sus propias conclusiones. De un lado, por ejemplo, reléase la definición del neurótico o la descripción de la neurosis y piénsese luego en la vida interna de los Centros o también en tantas conductas “institucionales” que tienen algo de absurdo, por usar ahora una expresión de estas Experiencias. ¿No es el Fundador mismo la muestra primera de ese tipo de enfermos? Las intemperancias de su carácter o los altibajos de su humor caprichoso parecen haber sido transformados en actos de virtud, como de quien defendía así el “espíritu” de su carisma, al igual que las “biografías oficiales” han eliminado sus patologías depresivas, constatadas, muy en paralelo con las del actual Prelado. Pero esto apenas engaña ya a nadie que posea una información directa o cercana. ¿No arrastra acaso la propia fundación un “rasero patológico” de medida de la normalidad que los está haciendo a todos un poco locos? ¿O acaso un mucho?

Y, de otro, el panorama que la institución ofrece a sus enfermos psíquicos apenas resulta atractivo: peor, es hondamente pesimista, como si arrastrase la imposibilidad de una curación “dentro” de la Prelatura. La preocupación primordial parece ser el control de las conductas, no la etiología de los males ni su remedio veraz. Y así el problema nunca podrá encontrar solución. El futuro de estos enfermos es entonces “una vida enajenada” en manos de sus Directores, bajo un control más intenso aún que en las condiciones ordinarias de bienestar. Y las Experiencias insisten erre que erre en ese control y en esa vigilancia para uniformar comportamientos.

No es difícil poner ejemplos. Se procura que todos reciban con normalidad los “medios de formación” establecidos añadiendo -para el enfermo- que interesa prepararle muy bien, para que los aproveche adecuadamente. En concreto, sugerirle los temas que ha de considerar en su oración, los puntos de lucha y el régimen de vida. Debe acudir a esos medios con un plan muy definido. Como norma de prudencia, se informará previamente al Director o al Consejo local de esas actividades. Se insiste en la vigilancia para conseguir que los enfermos no se dispensen por cuenta propia de aspectos de su entrega, ni lleguen tampoco a decidir por sí mismo en temas referentes a la vocación, trabajo, fraternidad, etc., sin contar con el consejo de los Directores. Y sin embargo, en general, no existe nada peor para este tipo de enfermos que la anulación de sus iniciativas personales y, peor aún, en un contexto rígido de exigencias éticas heterónomas.

En suma, estos textos ¿no transmiten acaso la impresión desagradable, ácida, seca y molesta, como si sus redactores estuvieran tratando de peleles o polichinelas más que de personas? Como algunos han aconsejado desde esta web, los escritos de Segundo por ejemplo, en estas situaciones lo más sensato es justamente hacer lo contrario a algunas orientaciones de estas Experiencias: es decir, prescindir cuanto antes del consejo de esos controladores de la personalidad y acudir a profesionales independientes, que nada tengan que ver con la Prelatura. Cuando esto se hace, no es infrecuente que entonces se abran puertas a la esperanza y que los enfermos inicien la lenta andadura de su gradual recuperación.

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108 chicos del club Tempero y club Cerroalto son presionados por el Opus Dei en Valdelugueros

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Han regresado de Valdelugueros los más de un centenar de asistentes del club Tempero y Cerroalto de Valladolid al campamento de Valdelugueros, en el norte de León. Participaron en un intenso programa de actividades y deportes. Según informa Gustavo de Prado -numerario del Opus Dei- lo más peculiar de este año ha sido el rigor del clima, que no ha impedido subir al Bodón, el monte mítico para el medio millar de acampados que pasan por Valdelugueros en verano.

De lo que no nos ha informado Gustavo de Prado es de como han llevado esos pobres chicos, menores de edad, el acoso y la sectaria técnica de captación que el Opus Dei de Valladolid ejerce en esos centros. Para conseguir adeptos, cuanto más jóvenes mejor, es para lo que el Opus Dei hace esos campamentos y actividades.

He aquí una prueba de cómo el Opus Dei presionará a estos chicos para conseguir lo que quiere de ellos: jóvenes “vocaciones” al Opus Dei… aunque sea al precio de emplear métodos propios de las sectas.

Documento interno del Opus Dei: EL PROCESO DE CAPTACIÓN DE NUMERARIOS-AS

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Cargos del Consejo General, Comisión Regional de España y Delegación de Valladolid del Opus Dei

 Cargos del Consejo General, Comisión Regional de España y Delegación de Valladolid del Opus Dei

Esta lista, aunque un poco desactualizada, fue entregada a un numerario del Colegio Mayor Peñafiel en el año 2001.

El fin de distribuir esta lista entre los numerarios es “encomendar” a los directores de la Opus para que el Espíritu Santo les ilumine en sus decisiones de gobierno, para que sean “más santos”. Lo que yo me pregunto es: si todos los miembros de la Prelatura les encomiendan, ¿cómo son capaces de meter tanto la pata? No pongo en duda la acción del Espíritu Santo, lo que pongo en duda es la capacidad de esta gente para “escuchar” lo que el Señor les dicta.

Después de leer esta lista me hago otra pregunta: ¿El Opus Dei es eminentemente laico, seglar o un poco de las dos cosas? ¡Hay 15 sacerdotes y 22 laicos en los cargos de gobierno! Lo que si queda claro es que todos los altos puestos están ocupados por sacerdotes. Falta, además, el Presidente General que es D. Javier Echevarría Rodríguez.

J.

Consejo General

Vicario General o Secretario General: D. Fenando Ocáriz
Vicario Auxiliar: no hay
Vicario Sección mujeres o Sacerdote Secretario Central: D. Manuel Dacal
Vicesecretario de San Miguel: Pedro Pérez Botella
Vicesecretario de San Gabriel: Carlos Cavazzoli
Vicesecretario de San Rafael: Carlo De Marchi
Delegado Regional para España:
Prefecto de Estudios: D. Ernst Burkhart
Administrador General: Pablo Elton

(no forman parte del cg):
Procurador o Agente de preces: D. Carlos Nannei
Sacerdote Director Espiritual: D. Guillaume Derville
Custodes: D. Fernando Ocáriz, D. Joaquín Alonso

Comisión Regional de España

Vicario Regional o Consiliario: D. Ramón Herrando Prat de la Riva
Defensor: José Francisco Medina Bayo
Delegado: D. Ignacio Celaya Urrutia
Sacerdote Secretario Regional: D. Rafael Salvador Entero, D. Juan José López Abascal (oficial suplente)
Secretario: Diego Herrera García
Vocal de San Miguel: Ignacio Aparisi Laporta, Miguel Más Millet (oficial suplente)
Vocal de San Gabriel: José Luis Tapia Rincón
Vocal de San Rafael: Fernando Cabello García
Delegado de Estudios: Emilio Nadal Casasnovas
Administrador Regional: Luis Sánchez Socías, Anselmo Carretero Gómez (oficial suplente)
Director de Agregados: Antonio Herráiz Solla

Director Espiritual (no de cr): D. Tomás Gutiérrez Calzada

Delegación de Valladolid

Vicario o director de la Delegación: D. Ángel Lasheras Presas
Subdirector: Laureano Trillo Mérida
Vicario sacerdote secretario: D. Rafael Cereceda del Río
Secretario: José María Fernández Carazo
Vocal de San Miguel (numerarios): Jesús Hernández Galilea
Vocal de San Gabriel: José Ángel de Castro
Vocal de San Rafael: Ernesto López-Barajas González
Vocal de Estudios: Gonzalo Silió Pardo
Director de Agregados: Gonzalo Silió Pardo
Administrador: Juan Marcelo Ruiz Fernández
Director Espiritual: D. Javier Ruza González

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Colegios, Clubs y Centros del Captación del Opus Dei en la Delegación de Valladolid

Si estás yendo a alguno de los centros del Opus Dei, clubs, asociaciones “culturales”, etc, o -quizá- estás siendo invitado, presionado o -incluso- coaccionado para que vayas; si has terminado en uno de los colegios o colegios mayores del Opus Dei porque cuando te lo “vendieron” (a ti y a tus padres) no te explicaron la verdad de lo que hay detrás… te vendrá bien saber cual es el verdadero sentido de esta tela de araña, y -así- libremente, podrás decidir si te gustan o no los métodos y prácticas que el Opus Dei lleva a cabo en estos sitios. De este modo, con información veraz y conocimiento, podrás disfrutar de la libertad que nosotros no tuvimos.

Porque si te dejas llevar por la propaganda que el Opus Dei hace de estos lugares puede ocurrir que -aunque tú ni siquiera lo sospeches- te acaben “endosando” una “vocación divina” al Opus Dei, la mayoría de las veces, inventada por ellos, que no tiene nada que ver con Dios y sufras en carne propia el zarpazo terrible del fanatismo, como nos pasó a nosotros.

Poco a poco iremos añadiendo más centros e instituciones que componen el entramado de influencia del Opus Dei de la Delegación de Valladolid, para que nadie se llame a engaño, para que los del Opus Dei no sigan ocultando la verdadera finalidad de estos “instrumentos de apostolado” que son, en realidad, medios para hacer el proselitismo agresivo tan característico de la institución, muchas veces con menores de edad, y que tantos “cadáveres” ha dejado y deja allí por donde pasa.

VALLADOLID:

Delegación del Opus Dei en Valladolid
C/ San Lorenzo 1 – 3B
47001 Valladolid

Colegio Mayor Peñafiel
C/ Estudios 6
47005 Valladolid

Colegio Mayor Los Arces
C/ Pasión 9
47001 Valladolid

Colegio Alcazarén
C/ Manuel López Antolí s/n
47009 Valladolid

Colegio Peñalba
Ctra. Pesqueruela Km. 2.3
Simancas Valladolid

Colegio Pinoalbar
Cmno. Viejo de Simancas Km. 4.5
47130 Simancas Valladolid

Asociación Juvenil Tempero
C/ Felipe II 1 – 1
47003 Valladolid

Club Juvenil Cerroalto
C/ Leopoldo Cano 7 – bajo
47003 Valladolid

Asociación Juvenil Club Niara
C/ Gardoqui 4
Valladolid

Club Juvenil Trechel
C/ Teresa Gil 16
47002 Valladolid

Asociación Cultural Artes-Antares
C/ Marí­a de Molina 9, 2º
47001 Valladolid

Club Juvenil Prados

Poniente
C/ Jorge Guillén 4 Esc. Dcha. Entresuelo
47003 Valladolid

Alnedo

Campillo

Tolmo
Pso. Zorrilla

Rodil
C/ Estudios 6
47005 Valladolid

Miralrio

Yesca
C/ Doctor Cazalla, 2. 1º F.
Valladolid

SALAMANCA:

Asociación Cultural Arapiles
C/ Cuesta del Carmen 2 – 2
37002 Salamanca

Asociación Juvenil Terral
C/ Padre Cámara 22 – bajo
37004 Salamanca

BURGOS:

Asociación Juvenil Montauca
Av. Cid Campeador 32
09005 Burgos

Colegio Internacional Campolara
Avda. Palencia 3
09001 Burgos

Asociación Juvenil Arlanza
Plaza de España, 6, 2º
Burgos

Gumiel

PALENCIA:

Pinar
C/ Marqués de Albaida 2
34005 Palencia

Club Lendel

ZAMORA:

Club y Escuela Deportiva Alcotán

ASTURIAS:

Asociación Juvenil Torla
C/ Pérez de Ayala 1 – 1
33007 Oviedo

Asociación Peñavera
C/ Muñoz Degraí­n 19 – bajo
33007 Oviedo

Colegio Los Robles
Urb. Soto de Llanera Pruvia
33192 Pruvia-Llanera

Colegio Peñamayor
La Barganiza s/n
Pola de Siero Asturias

Colegio Valmayor
Alto de la Corolla, s/n
Gijón, Asturias

Asociación Juvenil Deva
C/ Anselmo Cifuentes 11 – 2I
33205 Gijón

Asociación Juvenil Montealegre
C/ Uría, 34 – 1º, Oviedo

Asociación Cultural Enalba
C/ Uría, 8, bajo, 33202 Gijón

Club Nieva
C/ Juan XXIII 2 – 1
33400 Avilés – Asturias

Club Universitario Enol
C/ Marqués de Pidal 19
33004 Oviedo

Club Naranco
C/ Pedro Menéndez 11 C Esc. Izq
Oviedo

Sedes
C/ Yela Utrilla Esc. B – 11 – D, Oviedo

SANTANDER:

Asociación Juvenil Oyambre y Dobra
C/ Juan de la Cosa 15 – 2A
Santander

Club Ensenada
C/ Santa Lucí­a 1 – 1
39003 Santander

Colegio Torrevelo
Finca Elsedo
Barrio La Cavadilla 54
39130 Mogro
Cantabria

Colegio Peñalabra
Finca Elsedo
Barrio La Cavadilla 54
39130 Mogro
Cantabria

Cerredo

SEGOVIA:

Asociación Juvenil el Torreón
San Vicente Ferrer 5 – 1A
Segovia

LEÓN:

Asociación Tamaral
C/ Alcázar de Toledo 4 – 2
León

Asociación Anciles
Travesí­a de Ana Mogas 2 – bajo
24009 León

Bernesga

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El Opus Dei como secta, Reflexión.

El Opus Dei como secta

 

E.B.E., artículo publicado originalmente en Opuslibros.org

Mucho se ha hablado acerca de si la Obra es una secta o no. A mí me cuesta todavía hablar de secta, principalmente porque la Opus Dei se encuentra “adentro” de la Iglesia.

Esto no me impide, sin embargo, hablar de preocupantes “coincidencias”. Lo que la Obra no quiere reconocer o “nombrar” con las palabras apropiadas, eso mismo llamo “coincidencia”.

En la Obra el “amor” por el fundador “coincide” con el culto de idolatría hacia el líder carismático en cualquier secta.

La Obra tiene comportamientos propios de una secta. En los hechos manifiesta esas características y provoca los efectos alienantes que producen las sectas.

Concretamente, hay unas características -las leí hace mucho tiempo en algún libro- de las que la Obra no escapa fácilmente:

1- culto idolátrico de un líder carismático: lejos de ser simple amor filial;

2- El secreto: no sólo el hecho de no hablar sino también el de no dar nada por escrito, generalmente todo se transmite vía oral, de manera que no haya pruebas de nada.

3- Actitud poco clara en las finanzas: aquí habría que hacer un análisis a fondo de todas las sociedades anónimas o de fomento con las que la Obra se escuda para dar cuentas de sus finanzas.

Dentro de este mismo tema entra el testamento que cada miembro célibe hace al incorporarse definitivamente a la Obra. Muchos lo hicieron con 23 años. Siendo un acto soberano, el testamento debe ser el resultado de un acto hecho a conciencia. Pero ¿quién recuerda el contenido de ese testamento? ¿Qué miembros numerarios y agregados actualmente recuerdan la voluntad que han expresado en ese papel? Un testamento que está archivado en los edificios de gobierno de la Opus Dei, y el interesado no tiene acceso a él si no es por pedido expreso y justificado. Es un signo más de la entrega que se vive en la Opus Dei: libre sólo al comienzo -para beneficio y justificación de la Obra, quien alardea de respetar la libertad-, porque el resto es sometimiento y ausencia de libertad sobre sí mismo, para disponer de la propia persona.

4- Generación de dependencia: sin la Obra, los miembros no son nada y además corren el peligro de irse al infierno. La destrucción psicológica de las personas, que se fundamenta en gran parte en esa relación de dependencia.

5- Falta de pluralismo o uniformidad.

6- Lenguaje especial: sobran los comentarios.

7- Apropiación de Dios: donde Dios tiene preferencias por la Opus Dei y le confiere privilegios. Sentido de elite, de elegidos. De faroles encendidos. Sentido de seguridad y predestinación.

***

Tomando como base otro libro sobre sectas (el que se encuentra en esta web), extraje algunos párrafos. Cada uno verá si se relacionan o no con la praxis de la Obra. Para mí las “coincidencias” siguen siendo alarmantes.

(extractos del Capitulo 6)

«Al examinar y evaluar cualquier grupo del que sospecho que pueda tratarse de una secta destructiva, me fijo antes que nada en el terreno de la psicología y no en el de la teología o la ideología.(…) Observo lo que hace el grupo, no lo que dice»

«Cuando usted se convierte en miembro de una secta destructiva, pierde por completo su derecho a la intimidad, y en el futuro puede sufrir graves daños.»

«Los grupos que califico cómo sectas destructivas tienen unas características muy especificas que socavan el libre albedrío y la libertad del individuo.»

Liderazgo

«[un] aspecto importante del liderazgo se refiere al flujo de poder dentro de la organización. ¿Cuenta la organización con una estructura dotada de un verdadero equilibrio de poder?»

Doctrina

«La doctrina del grupo, ¿proclama públicamente ser una cosa cuando en realidad es otra? (…) las sectas destructivas cambian la «verdad» para adecuaría a las necesidades de la situación, porque creen que el fin justifica los medios. Ayudar a la «salvación» de alguien es una racionalización utilizada para justificar el engaño y la manipulación»

Afiliación

«La afiliación es el último y más importante criterio para la evaluación de las sectas (…): reclutamiento, mantenimiento del grupo y libertad para marcharse.»

«La característica básica del reclutamiento en la mayoría de las sectas es el engaño. (…) Actúan con la presunción de que la gente es demasiado “ignorante” o muy poco “espiritual” para saber qué les conviene. En consecuencia, se atribuyen la prerrogativa de tomar las decisiones por las personas que reclutan.»

«Cuando las facultades críticas del individuo están intactas y a pleno rendimiento, la información que le proporciona la secta destructiva es muy escasa. Sólo cuando tales facultades se hallan disminuidas y no funcionan correctamente, la secta le brindará más información. El engaño incluye las mentiras más descaradas y el ocultar o distorsionar informaciones importantes.»

«La mayor parte de los reclutadores de las sectas destructivas negarán que intenten reclutar a nadie. (…) Lo que no le dirán al recluta en potencia es que deben alcanzar unas cuotas de reclutamiento.»

«La práctica del engaño por parte de las sectas destructivas llega a la utilización de diversas “organizaciones pantalla” que sirven para confundir al posible recluta y ocultar los auténticos propósitos de la organización»

«Un buen reclutador sabe cómo conseguir que la “presa” se sienta cómoda para poder sonsacarle informaciones muy íntimas y confidenciales. Mientras tanto, el reclutador revela lo mínimo posible acerca de sí mismo, y menos aún sobre el grupo (…). Este desequilibrado flujo de información es otra señal de advertencia de que algo está mal. Casi siempre, la impresión más común que recibe el recluta en potencia es que está haciendo un nuevo amigo.»

«El mantenimiento de la afiliación se consigue mediante las actividades de la secta deliberadamente organizadas para socavar las relaciones del nuevo miembro con sus familiares y amigos. Una manera de lograr este objetivo es encomendar al nuevo miembro que reclute a todos sus conocidos. (…) Pero tan pronto como manifiestan su inquietud y anuncian que jamás se unirán al grupo, los líderes ordenan al nuevo miembro que deje de malgastar su tiempo con los no creyentes.»

«En las sectas destructivas se dedica muchísimo tiempo a las actividades de grupo, y se permite sólo un mínimo para dedicarlo a uno mismo, a los amigos o a la familia. (…) Claro está que los miembros utilizan todos los medios para convencer a los foráneos de que llevan una vida “normal”».

«Uno de los síntomas más evidentes de que una persona está en un grupo de control mental es la falta de capacidad para tomar decisiones independientes. A pesar de que los adeptos intentan convencer a los extraños de que son autónomos, en cuanto se rasca un poco la superficie resulta obvio que no pueden tomar decisiones importantes sin primero pedir permiso a sus superiores.»

«Los adeptos a menudo les dicen a sus familiares que «ya verán» si pueden ir a su casa por sucesos familiares importantes, como una boda, un sepelio o un cumpleaños. Lo cual significa que deberán preguntar a su líder. (…) los miembros de una secta tienen que pedir permiso para hacer cualquier cosa que la mayor parte de la gente da por sentada.»

«El último criterio para juzgar a un grupo es la libertad de marcharse de los adeptos. En otras palabras, los miembros de las sectas destructivas son prisioneros psicológicos. Como ya he mencionado antes, las sectas destructivas implantan fobias en las mentes de sus seguidores para fomentar el temor a abandonar el grupo.»

«Los grupos legítimos tratan a los individuos como adultos, capaces de determinar qué es lo que más les conviene. A pesar de que todas las organizaciones intentan retener a sus afiliados, los grupos legítimos nunca llegan a los extremos de controlar a sus miembros por medio del terror y el sentimiento de culpa como hacen las sectas destructivas.»

«Algunos de los grupos más violentos no vacilan en perseguir y tratar de silenciar a sus antiguos adeptos a través de la violencia encubierta, el acoso legal, la intimidación emocional y el chantaje.»

(extractos del Capitulo 4)

«En la época en que yo estaba sometido a control mental, en realidad no entendía muy bien de qué se trataba. Suponía que el control mental guardaba alguna relación con ser torturado en un sótano húmedo con una luz muy fuerte»

«El control mental de las sectas (…) creo que se comprende mejor como un sistema que desbarata la identidad del individuo. La identidad está formada por elementos tales como las creencias, el comportamiento, los procesos de pensamiento y las emociones, que constituyen un patrón definitivo. Bajo la influencia del control mental, la identidad original del individuo, formada por la familia, la educación, las amistades y, lo que es más importante, las cosas elegidas libremente por la persona, es sustituida por otra identidad, por lo general una que el individuo no habría escogido si no hubiera estado sometido a una tremenda presión social.»

«La esencia del control mental consiste en fomentar la dependencia y el conformismo, y desalentar la autonomía y la individualidad.»

«En un entorno de control mental, la libertad de elección es lo primero que se pierde.»

«El adepto de una secta de control mental está en guerra consigo mismo. En consecuencia, cuando se trata con un miembro, es de suma importancia tener siempre presente que posee dos identidades.»

«…con el transcurso del tiempo, la vieja identidad se rebela y busca caminos para recuperar su libertad. Este proceso se acelera mediante los contactos positivos con personas que no son adeptos, y mediante la acumulación de las malas experiencias vividas en el grupo. Es la identidad «real», enterrada muy hondo, la que ve y registra las contradicciones, las preguntas y las desilusiones.»

(extractos del Capitulo 5)

«[los ex miebros en su] gran mayoría eran sujetos estables, inteligentes e idealistas, con una buena educación y procedentes de familias respetables (…) [lo que] no me sorprendía demasiado, porque (…) hacíamos un reclutamiento selectivo de gente «valiosa», es decir aquellos que eran fuertes, inquietos y estaban motivados. (…) Cuesta mucho tiempo, energía y dinero reclutar y adoctrinar a los miembros, así que procurábamos no desperdiciar nuestros recursos. (…) Como cualquier otra empresa, todas las grandes sectas vigilan la relación coste/beneficio».

«Los foráneos que tratan con los líderes de las sectas destructivas nunca dejan de asombrarse ante el hecho de que éstos no son unos locos de atar. Una secta, por lo general, busca a las personas más educadas, activas y capaces que puede encontrar. (…) Cualquiera, no importan sus antecedentes familiares, puede ser reclutado por una secta.»

«La doctrina es la realidad. (…) Las doctrinas sectarias más eficaces son, en palabras de Eric Hoifer, «aquellas que son inverificables y no evaluables». Pueden ser tan intrincadas que se necesitaría años de esfuerzos para ponerlas en claro. (…) La doctrina debe ser aceptada, no comprendida.»

«Dado que el control mental se basa en la creación de una nueva identidad en el individuo, la, doctrina sectaria requiere siempre que la persona desconfíe de sí misma.»

«A los miembros se les hace sentir que forman parte de un cuerpo de élíte de la humanidad.»

«Estos sentimientos de elitismo y predestinación, sin embargo, conllevan una pesada responsabilidad, pues les dicen que si no cumplen a conciencia con sus obligaciones, le están fallando a la humanidad. El miembro de base se muestra humilde ante sus superiores y los reclutas en potencia, pero arrogante frente a los extraños.»

«La «intención total» debe ser el foco; la «intención personal» debe quedar subordinada. En cualquier grupo definido como secta destructiva, pensar en sí mismo o para sí mismo está mal.»

«Con mucha frecuencia, envían a los miembros a nuevos lugares que éstos desconocen, les cambian los trabajos, los ascienden y degradan a su capricho, con el único fin de mantenerles desequilibrados. Otra técnica consiste en asignarles metas imposibles del alcanzar.»

«Las buenas amistades representan un riesgo, y son desalentadas con disimulo por los líderes. El compromiso emocional del miembro de una secta debe ser vertical (hacia el líder), no horizontal (hacia sus iguales). Los amigos son peligrosos, en parte porque si un miembro abandona la secta podría llevarse a otros con él. Cuando alguien deja el grupo, por supuesto el «amor» que se le dirigía se convierte en irritación, odio y burla.»

«Las relaciones dentro de estos grupos son por lo general superficiales, porque se desaconseja activamente compartir sentimientos íntimos, sobre todo los negativos.»

«La vida en la secta es como un viaje en una montaña rusa. El adepto oscila entre la felicidad extrema de experimentar la «verdad» junto a una élíte privilegiada, y el aplastante peso de la culpa, el miedo y la vergüenza. Los problemas son siempre debidos a su incapacidad, no a la del grupo. Es el eterno culpable por no alcanzar las metas. Si plantea objeciones, se le aplicará el «tratamiento de silencio» o se le trasladará a otra parte del grupo».

«La mayoría de las sectas no permiten que los «bajones» duren demasiado tiempo. Un procedimiento habitual consiste en someterlo nuevamente al adoctrinamiento para que vuelva a funcionar. No es raro que alguien reciba un adoctrinamiento formal varias veces al año. Algunos de los miembros más antiguos se queman sin llegar a renunciar. Estos individuos ya no pueden soportar por más tiempo la carga ó la presión para que rindan, y comienzan a señalar las incongruencias en la política del grupo. Se les puede enviar a que realicen tareas manuales en lugares alejados donde no molesten, y se espera que permanezcan allí durante el resto de su vida; ó si se convierten en una carga, se les pide (o se les ordena) que se marchen. A uno de mis clientes le habían enviado dé vuelta con su familia, después de diez años en la secta, porque había comenzado a solicitar que le trataran mejor y que le dejaran dormir un poco más.»

«Para el miembro de una secta, el futuro es el tiempo en que será recompensado porque ya se habrá producido el gran cambio (o puede ser también donde reciba su castigo). En casi todos los grupos, el líder proclama que tiene el control del futuro, o al menos es el único que lo conoce. Sabe cómo pintar visiones del paraíso celestial o del infierno.»

«En las sectas destructivas, jamás existe una razón legítima para marcharse. A diferencia de las organizaciones no sectarias que reconocen el derecho inherente a la persona de abandonarlas, (…) dejan bien claro que no existe un modo legítimo para dejarla. Se dice a los adeptos que las causas que llevan al abandono son la debilidad, la locura, las tentaciones, el lavado de cerebro (hecho por los desprogramadores), el orgullo, el pecado, etc.

«A los miembros se les adoctrina concienzudamente para que crean que si alguna vez se marchan, las consecuencias serán terribles para ellos, sus familias y la humanidad.»

«… el problema nunca está en el líder, la doctrina o el comportamiento de la organización; siempre es culpa de los miembros.»

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Carta a un menor de edad, que se va del Opus Dei

Artículo publicado originalmente en Opuslibros.org

Carta a un hermano que se va del Opus Dei

Hola hermanito:

No se qué hacer contigo, tengo las manos atadas porque no eres mi hijo, sino mi hermano. Yo no consentiría jamás que papá y mamá me dijeran nada sobre la educación de mis hijos, así que yo tampoco puedo decirles nada sobre ti. Ya lo hice una vez y lo único que conseguí es que nadie volviera a decirme nada sobre ti. Se lo dije a papá y mamá, me parecía una barbaridad que te plantearan la vocación con 14.5 a ti y a cualquier niño. Cuando ellos decidieron hacerse de la obra ya era mayores, estaban casados y ya habíamos nacido los mayores , ellos no saben lo que se sufre cuando te acosan de esa forma para que pites y cualquier conversación deriva siempre en la entrega o Dios y en tu falta de generosidad si no aceptas los planes que Dios tiene para ti desde toda la eternidad.

Yo también tenía 14 años cuando todas las del centro, el cura y una que vino de la delegación veían claramente que yo tenía vocación ¡y nada menos que de numeraria!. Yo estaba muerta de miedo, así que me reboté y me alejé. Pero entre los remordimientos y las insistentes llamadas de las del centro otra vez volví a aparecer por el club. Y así estuvimos un montón de años. Yo no entendía cómo Dios podía hablar con tanta gente sobre mi y cuando yo hablaba con El a mi no me decía nada de eso. Bueno el resto de la historia la sabes más o menos, tras muchos años de rebotarme y volver, al final pité con 23 años como supernumeraria y lo dejé cinco años más tarde. Lo que no sabes es lo difícil que me resultó salir; pero eso te lo contaré más adelante porque no quiero desviarme del tema…

Se que esto no te va a gustar pero eres el más frágil de todos los hermanos. El más sensible y el más manipulable, no se si es porque eres el más pequeño de todos, además le das muchas vueltas a las cosas. Y a mí me da mucho miedo que sigas adelante con esto de ser numerario, porque creo que vas a sufrir mucho. Y tu dirás que yo no entiendo nada, que me fui y perdí la visión sobrenatural y no comprendo ni tu entrega ni tu vocación.

Tú ahora tienes edad de descubrir el mundo, de salir con chicas, de enamorarte y de que te den calabazas y de cogerte una buena cogorza el sábado por la noche y así poco a poco irás aprendiendo a conocerte, a saber hasta dónde puedes llegar, a ponerte tus propios límites y a saber cuando tienes que parar. Y sobre todo a tomar decisiones por ti mismo, a ver las consecuencias de tus actos y aprender de tus errores y tus aciertos, eso es la adolescencia y no otra cosa. Ahora estás en edad de sentirte identificado con tus iguales y no con tus padres y con todos los del centro que son todos mucho mayores que tú.

Tú y yo hablamos poco, porque hay mucha diferencia de edad entre nosotros, además yo estoy en el bando de los malos, de los traidores y de los que no entendieron, supongo que con papá y mamá y con los otros hermanos que son numerarios si que hablas más porque ellos sí son capaces de comprenderte.

Yo sé que de los 14 a los 17 has dudado muchas veces, pero han conseguido volver a llevarte al redil. Y se de qué te hablo porque yo ya he vivido lo que tú estás viviendo ahora. Y aunque tú nunca me lo reconozcas estas Navidades pasadas volvieron a trincarte, yo estaba en la misma habitación que tú cuando te llamaron por teléfono y tú no tuviste la malicia de coger el inalámbrico y hablar a solas desde otra habitación. Y pasó lo que yo ya sabía, te convencieron, te fuiste al retiro y llegaste otra vez convencidísimo de tu vocación. Es la historia de siempre, los métodos no han cambiado. Mamá y papá me prometieron que no iban a hacer nada, ni a favor ni en contra; con 14 a ellos también les parecías pequeño y que con el tiempo tomarías la decisión cuando fueras más maduro. Pero sin querer, sin darse cuenta, no han cumplido su promesa porque con la Obra ellos nunca son neutrales, sino muy parciales y en eso no les culpo porque cuando estás dentro parece que tienes unas gafas especiales que te incapacitan para ver los cosas con objetividad.

Y hoy, cuando he caído en la cuenta de que éste es tu último año en casa, pues he perdido el sueño, bueno, llevo varias noches durmiendo mal. Se acabó. Ahora te veremos como mucho dos veces al año y nunca más de dos días seguidos. Por supuesto ni en Navidades, ni en ninguna fiesta familiar importante, estarás ausente como los demás que también se fueron, algunos ya eran numerarios/as el año que tu naciste. No conocerás a tus sobrinos. Y tus sobrinos tampoco te conocerán a ti, para ellos serás un extraño que llega a casa y sólo habla de cosas que pasaron hace muchos años porque es lo único que tiene en común con sus padres y los otros tíos que si conocen. Tampoco tendrás confianza ni trato con tus cuñados por la sencilla razón de que no los has visto más que en dos o tres ocasiones.

Sólo le pido a Dios que te de claridad de mente para salir de la obra antes de que el Padre te pida que seas sacerdote, porque si no me temo que entonces sufrirás mucho más, si cabe, si alguna vez decides salir.

Es lo mismo que pido para los demás hermanos que todavía son numerarios, que Dios los ilumine y puedan salir antes de que estén completamente destrozados. Yo los conocí a todos antes de entrar y te aseguro que no son ni sombra de lo que eran, aunque traten de disimular. La mas dicharachera es hoy una persona seria y hasta malhumorada y los demás, están empeñando su vida y su juventud en labores internas, después de haber renunciado a sus prometedoras carreras profesionales, eso sí “libremente” como se hace todo en la Obra. No entiendo como nuestros padres, que vieron a alguno de sus hijos pitar con 14 años y salir destrozados con 19, te han dejado a ti que pites con 14, parece como si aquello nunca hubiera pasado. No te cuento la historia porque se que tu hermana la desertora te lo contó todo una noche. Menos mal que por lo menos ella pudo salir a tiempo y encauzar su vida.

Ya no te digo nada más, no se si seré capaz de escribirte otra vez por que se me cae el alma a los pies cada vez que pienso en ti y en los que siguen dentro.

Sólo quiero que sepas que siempre estaré aquí para lo que necesites y te diré lo que me dijo a mí una numeraria que sin saberlo me ayudó a salir. ” Lo que no te da paz, no es de Dios, lo que te hace ser una persona triste y amargada no es Dios y lo que te hace dejar de ser quien eres tampoco es de Dios.”

Un beso.

Indira

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